Sólo el frio polar, la aurora boreal y sus paisajes. La tierra de nadie, un desierto helado. Calor humano y su acogedora simpatía, una vida lejos de lo imaginable….
Podriamos simplificar un viaje lleno de dureza y satisfacciones.
Un sol helador, viento desgarrando las mejillas,
sólo el sonido de los esquís durante horas,
a solas entre el hielo polare, y silencio.
Y de vez en cuando la sonrisa y el animo de un INUIT,
maravillosas personas que llenan esas tierras gélidas, de alegría.
Un sueño, una aventura, una experiencia.



















































